índice
Autor:
|
Tus caricias ya han sido seducidas por el tiempo, de mis poros
brotan las palabras nunca dichas, por labios se escurre la
nostalgia, que rígida me hiela la sangre, como un hilo de muerte que recorre a tientas mi cuerpo obscuro, y que celoso va mordisqueando aquellas arterias en las que se aloje un recuerdo tuyo. Esta noche soy presa fácil para el miedo, tres lágrimas fluyen como peces dorados sobre un río interno, caudaloso, cascada eterna que me castiga con tu imagen, azotándola contra las rocas una y otra vez, hasta pulverizarla.
La luna ya extendió su manto y un puñado de estrellas le hacen compañia. Yo desde esta isla las observo desnuda, en una ceremonia, en una comunión con todo lo etéreo, en esta orgía de soledades y de miedos, en donde tu eres el principal objetivo, en donde tu eres el blanco de todas mis pasiones, de toda mi demencia. Ya el silencio se hizo sombra, pausa infinita, sonido negro que besa mi oído hasta gastarlo, que se impone ante mi para callar mis ansias, queriendo borrarlo todo. Un viento lúgubre va arrancando las hojas secas, que ya rendidas doblan las manos, viento gris que lentamente va dejandome sin piel, despojándome de todo sentimiento, y que ya sin voz repite tu nombre. Lentamente te has ido evaporando, ya el sonido no sale de tus labios, ya tus caricias fueron seducidas por el tiempo, ya gaste tu rostro tanto pensarte. Ya mi cuerpo no responde. La realidad se ha convertido en un vampiro, que desesperado busca beber mi sangre joven, sangre que tu bebiste, sangre roja que esta noche corre manchando mi sombra...
Denisse Lugo. Tijuana, México. © 1997
|